Los medios de comunicación existen desde hace muchos años y es bien conocido que tienen cierta influencia en las personas. Estos medios son diversos y el acceder a ellos es cada vez sencillo.

La influencia que tienen los medios en la gente puede no ser favorable, principalmente para los jóvenes, puesto que son más vulnerables a los bombardeos de información que estos brindan al público, que muchas veces no suele ser veraz y que solo tiene como finalidad el consumismo.

¿Cómo influyen los medios de comunicación en la vida sexual de los jóvenes?

Los medios de comunicación, principalmente los visuales (revistas, televisión, internet), están saturados de publicidad y contenidos, en muchas ocasiones, altamente explícitos, que hacen referencia al sexo como una simple y vana diversión y fomentan la sexualidad de manera desmesurada, reflejándose esto en un alto índice de embarazos y enfermadades de transmisión sexual (ETS) en los jóvenes.

Los contenidos que los jóvenes prefieren y que se proyectan en los diferentes medios influyen en el desarrollo de conductas irresponsables entre los que se encuentra el consumo de alcohol y drogas, comportamientos agresivos, y relaciones sexuales de manera desmedida. Los medios de comunicación llegan a crear estereotipos.

 

El acceso que tienen los adolescentes a los medios es inmediato pero muy pocas veces es supervisado, por lo tanto, en la mayoría de los casos, estos medios en contuberio con las amistades son las principales causas de la desinformación o información errónea que tienen acerca de una sexualidad responsable, que es un elemento fundamental del ser humano.

 

Educación sexual la mejor aliada contra la mala influencia

 

Durante la adolescencia se presentan los primeros cambios físicos. Los jóvenes empiezan a tener sus primeros contactos con las bebidas, con el cigarro y con las drogas, entre otras cosas. También se empiezan a presentar inquietudes en cuanto a la sexualidad.

 

 

La sexualidad no es algo que se pueda tomar a la ligera. Los jóvenes deben estar informados de los riesgos que existen, en caso de no actuar de manera responsable. La desinformación puede traer graves consecuencias. Lo más conveniente es iniciar con la educación sexual desde que son pequeños.

 

Hablar de sexualidad no es sencillo pero sí fundamental. Es importante que los padres lleven una buena relación con sus hijos, que no los hagan sentir presionados y se identifiquen con ellos, intercambiando inquietudes y experiencias.

 

Los adolescentes no deben sentirse juzgados por sus padres ya que eso propicia un distanciamiento y la interrupción de una buena comunicación entre ellos.

 

Debemos recordar que el hecho de ocultar o callar los problemas e inquietudes que los jóvenes tienen acerca del sexo y de la sexualidad, no implica que estos dejen de existir. Es de suma importancia buscar una solución y brindarles apoyo pero, sobre todo, debe existir una buena comunicación.